Publicado: 8 de Mayo de 2015

Es muy importante cuidar las primeras piezas dentarias de los niños pues no hacerlo trae consecuencias perjudiciales en el desarrollo de la dentición permanente así como problemas generales en su salud. El cuidado temprano de la dentición de leche ( buena higiene, dieta adecuada) así como el abordaje a tiempo de la caries es primordial para el bienestar de los más pequeños.

Al contrario de lo que mucha gente piensa:… “son dientes que se caerán”; estos dientes primarios o de leche, cumplen una función primordial en el desarrollo de los más pequeños. Funciones como masticar, hablar, reír pueden verse afectadas por la presencia de caries e incluso por la pérdida prematura de alguna pieza dentaria. Asimismo los dientes definitivos que se forman justo debajo de éstos, pueden sufrir alteraciones importantes en su forma, tamaño y posición en la boca.

Por otro lado, la posición de los dientes primarios es elemental para conocer el desarrollo de las arcadas dentarias y como está siendo realizada la función masticatoria del niño. Ciertas maloclusiones que se pueden detectar y tratar a tiempo, supone una mejora en la forma , posición y función dentaria, además de un ahorro tanto económico como de tiempo y esfuerzo en un futuro.

¿Qué es la caries y cómo puedo evitar que mis hijos la sufran?

La caries es una enfermedad de origen infeccioso producida por bacterias que son capaces de metabolizar azúcares y convertirlos en ácidos que provoca la descalcificación de las superficies de los dientes. Al progresar este tipo de acción bacteriana, se crean grandes lesiones que muchas veces llegan a los nervios de los dientes de leche provocando dolor e infección.

¿Cómo puedo evitar que mis hijos sufran de caries?

Es importante establecer medidas de prevención para evitar la aparición de la caries.

En primer lugar, debemos saber que es una enfermedad transmisible, es decir, que es posible transmitir las bacterias productoras de caries que podemos tener los adultos a los más pequeños en gestos simples como besos en la boca, metiéndonos a la boca el chupete e incluso la cuchara que usa el niño para comer.

La higiene y la dieta son dos pilares en la prevención de la caries en los niños. Un adecuado cepillado, uso de hilo dental y una dieta rica en alimentos saludables y pobre en dulces y carbohidratos fermentables, sin duda facilitarían la salud oral de nuestros pequeños e instaurarían hábitos saludables.

El cepillado dental se debe empezar cuando aparece el primer diente en la boca del bebé, y a medida que va creciendo y desarrollándose, siempre supervisado por alguno de sus padres o adulto que le repase una vez finalizado.

Podemos concluir entonces que los dientes de los más pequeños juegan un papel muy importante en su desarrollo y en su salud en general y los padres deberían llevar a los niños desde temprana edad al odontopediatra para hacer un control y supervisión de factores que pueden incidir en la determinación del riesgo que tiene el niño de padecer caries. También se produce un primer contacto paciente-odontólogo y se crea un ambiente de armonía libre de miedo y aprehensión.